No sé si alguna vez escribí sobre cómo funcionan las crisis periódicas del capitalismo. Si lo hice, escribí que siempre funcionan produciendo un proceso de concentración de capitales, oseando, que el pez grande se come el chico, oseando, que los ricos se hacen más ricos, y los pobres más pobres.
Bruselas acaba de sugerir a España dos medidas: subir el IVA y bajar las cotizaciones a la Seguridad Social que pagan las empresas. Huelgan los comentarios, ¿eh? Subirle el IVA a una pobre familia que no llega a juntar 2000 euros por mes, ya me explicarán que impacto tendrá en su economía, cuando compre pan o leche, esos productos que los pobres se empeñan en creer que tienen derecho a consumir todos los días. Y bueno, las empresas, por si no hubiera sido suficiente darles un grillete más grande (léase reforma laboral), resulta que, además, tienen que pagar menos impuestos, justamente los impuestos que pasaran a pagar los mileuristas o cuatrocientoseuristas a través del IVA. Pillines. Y encima, nos dicen que es por nuestro bien. Sí, cómo no...
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