Pero, por favor, cuando las medidas económicas que se tiene bien calladitas el PP empiecen a aplicarse, y usted sienta qué dolorosa experiencia es la de ser sodomizado sin lubricación ni consentimiento por su parte, no se queje, ¿eh? no sea hijo de puta, ¿eh? Por lo menos, no aquí. Gracias.
ACTUALIZACIÓN (28/4). Acabáramos. No sé cómo es que, todavía, me toman de sorpresa, con la guardia baja, noticias como la que publican hoy en Público. El discurso del PP ha derivado en esto (declaraciones de Ana Mato, vicesecretaria general del PP):
¿Sabe lo que vamos a hacer nosotros? En cuanto podamos, cambiar la ley para que se privaticen las televisiones públicas
Qué ciego que sigo siendo. Hasta ayer sólo había visto un cínico ejercicio de proyección. Pero no, peazo miopía la mía. No había sabido ver venir la típica campaña de desprestigio y desinformación que suele utilizar la derecha sin complejos, cuando es su intención regalarle a algún ricachón alguna empresa pública. Y eso que ya sé que suelen hacer ese tipo de cosas, porque ya las viví en la Argentina, con Neustad vociferando que había que regalarlo todo y blablablá. Menos mal que no trabajo de político, porque vamos, no las veo venir ni cuando vienen acompañadas con señalización homologada.
Ah, y encima, a nadie le importa un carajo el endeble argumento de mi amiga la Mato esa, porque vamos, cualquiera que consuma prensa gráfica o televisiva del sector privado, sabe perfectamente que la bajada de línea es constante. Y sí, son periódicos y canales privados, sí. No son públicos, ¿verdad, Brian?, son privados. Y bajan línea, Brian, bajan línea. Todos bajan línea, Brian, todos. No se salva ni uno. ¿Eh, Brian? ¿Me has oído, Brian? ¿Brian?
Y usted los va a votar. Qué mundo...
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