8.6.08

Cómo ser multicultural si no se es occidental...



Todo esto del multiculturalismo me parece buenismo y me parece blablablá. He tenido la suerte de haber tenido la obligación de leer algunos escritos en los que, presuntamente, se describía qué es esto de la multiculturalidad, y, curiosamente, ninguno de ellos ha sido claro. En algunos textos era bastante graciosa esta característica, porque a lo largo de todo el libro el autor había sido diáfano en sus afirmaciones y barruntos, pero cuando llegó a la multiculturalidad se volvió oscuro de golpe, técnico, impersonal.

De todo lo que he ido leyendo sobre este tema, veo que puede resumirse en algo más o menos así: "Somos todos iguales, no hay nadie mejor que nadie, ni ninguna cultura mejor que ninguna otra, pero, eso sí, hay determinados valores occidentales que no estamos dispuestos a renunciar, pero eso no significa que esos valores sean mejores".

O sea, un galimatías. Primero se afirma que no somos mejores que nadie (eso sirve para que uno se sienta súper progresista), y después se afirma que hay "valores" occidentales que no deberíamos dejar de lado (supongo que hablará de cosas como los D.D.H.H., la igualdad de la mujer, esas cosas). ¿Cómo se sostiene la simbiosis de estas dos afirmaciones meridianamente incompatibles? Pues de ninguna manera, que no hace falta. Sólo hace falta que una panda de bienpensantes mueva la cabeza para arriba y para abajo diciendo "por supuesto", o que aplaudan en la asamblea, y así se construye el cuerpo teórico de cualquier galimatías como el galimatías aquí descripto.

Los brasileños son mucho más coherentes en esto de la multiculturalidad. Realmente no sé si es bueno o malo que lo sean, pero han llevado su compromiso con la multiculturalidad a un nivel que Europa no creo que esté dispuesta nunca a llevar. La legislación brasilera prevé que determinadas acciones que pueden ser delictivas si las comete un señor que vive en cualquier ciudad, no lo sea si la comete un indio perdido en mitad de la selva y que, a lo mejor, en su vida nadie le dijo que existía un país llamado Brasil y que él vivía dentro de él. Hasta donde me enteré, tanto un asesinato como una relación consentida con una menor de edad, ambos cometidos por indios del Amazonas, tuvieron este "atenuante", y de hecho ninguno de los dos fue condenado por esos hechos.

Supongo que una situación así, de multiculturalidad llevada al extremo (y me molesta bastante esto de describirla como "llevada al extremo", porque creo que una multiculturalidad que respete sus propias afirmaciones debería ser siempre así. Eso nos haría preguntarnos si verdaderamente esto de la multiculturalidad es algo bueno o no, si tiene sentido o no, si es un galimatías o no) de multiculturalidad llevada al extremo, decía, sólo puede darse en un país como Brasil, acostumbrado a la violencia como algo cotidiano, inevitable, y que forma parte indivisible de lo que es el ser nacional.

En fin..., con lo fácil que es respetar a todo el mundo sin tener que enredarse en teorías absurdas, en muletas de madera balsa.

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